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Vómito Verbal #3: Pedagogía 101 "¿Educación virtual o educación en crisis?"

Actualizado: 8 abr 2022

“Soñemos con una escuela que no sea pantalla, pero que haga pantalla, que permita proyectarse, identificarse, ligarse a otras filiaciones que permitan abrir mundos propios y con otros. Soñemos con una escuela que aprende de lo que estamos viviendo y que busque reparar, como se pueda, hasta donde pueda, las profundas heridas que dejarán estos tiempos dislocados.”

- (Dussel, 2020)

Escribo desde mi poca experiencia como profesionista de la educación, sin preámbulos ni investigaciones previas.

A causa de la pandemia más de 30 millones de mexicanos tuvieron que suspender su educación presencial, y sólo unos pocos lograron canjearla por educación virtual.

Me causan un tanto de gracia y pena las condiciones en las que hoy, la vida en general se nos presenta, pues de todas las profecías, desastres y catástrofes que pudieran haber marcado nuestra sentencia como humanidad, un virus de origen zoonótico es de los fenómenos biológico-naturales que yo sentía más probable y próximo.

No tengo la más ínfima idea de qué es lo que pasará con la sociedad mexicana cuando realmente la ansiedad -que hoy en día nos rebasa- pase y no nuble más nuestro juicio.

Me encuentro en una posición fatalista pensando que quizá el mexicano no quiere cambiar sus modos de ser y de relacionarse.

Si buscábamos un parteaguas para cambiar, este es el momento crucial. Este fenómeno marcará un antes y un después en todas las sociedades que conforman nuestra estructura social, pero ¿qué haremos? Me enferma la frase “nueva normalidad”, ¿qué cambió?, ¿acaso las disparidades sociales se eliminaron? O es que vivíamos en una anormalidad de la cual nos encariñamos por comodidad, conformidad y por negación al esfuerzo que requiere realizar un cambio.

Con este ensayo pretendo visibilizar características, fenómenos y realidades que la nueva normalidad nos presenta en el paradigma educativo. Desde mi punto de vista, pretendo dar cuenta de que no es educación virtual, sino educación en crisis, tomando referencias teóricas y conceptuales aplicadas por autores tales como Bourdieu y Passeron con conceptos sobre la reproducción de la enseñanza como lo son: la acción pedagógica y violencia simbólica y Gramsci con su texto “La alternativa pedagógica”.

Pienso en la docencia en tiempos de pandemia. En los alumnos y maestros, y en sus necesidades. Haciendo surgir un montón de preguntas nacidas de un miedo y una preocupación que día con día, dentro de mi cuarto -que hoy en día también es mi sala de trabajos y estudios- crece y crece…


Tecnologización escolar

Cómo es que las escuelas aseguran que la continuidad pedagógica será persistente si los alumnos empiezan a ausentarse, o en unos casos, no les ha sido posible asistir a la “nueva escuela”; la escuela en casa a través de un monitor. Escuela que, de un día al otro, perdió su carácter público (como lo es la UNAM, por ejemplo), privatizando en cierta medida su sistema educativo, ajustando la lista de útiles materiales necesarios para un óptimo desempeño en el desarrollo educativo del alumno en donde se incluyen diversas herramientas electrónicas como la computadora o tablet, celular de alta gama con internet y televisor. Artículos que definitivamente no formaban parte de los electrodomésticos del hogar y que la visión unilateral del Estado y del Aparato Ideológico de Estado (AIE) han pretendido que el mexicano promedio, tiene el poder adquisitivo para conseguir las herramientas que “asegurarán que el aprendizaje se lleve a cabo”. Aquí Whatsapp y Facebook también se presentan en el ciclo escolar como herramientas necesarias para llevar a cabo el programa de las materias de interés. Todas estas tecnologías hoy nos son imprescindibles y necesarias para llevar a cabo el currículo escolar y poder acceder al material proporcionado para cada asignatura, así como actividades y avisos publicados en las distintas plataformas virtuales requeridas.

Comparar las tecnologías necesitadas en el ciclo escolar pasado y en el actual parece ridículo. La tecnología que desde hace años incluye el salón de clases significa la materialidad concreta de la escuela; como lo es el edificio, el aula, el pizarrón, las mesas, los pupitres, y también, las herramientas como el bolígrafo, los libros, el lápiz; y los métodos de trabajo como las redacciones, las series de problemas, y los exámenes.

Todos ellos dirigidos a una disciplina para centrar la atención de los jóvenes en una tarea o una cosa específico. Sin embargo, las clases y cursos en línea, y la transmisión de programas educativos por televisión, son una realidad y oficialmente son un método pedagógico de la actualidad. Qué nostálgica me parece la imagen que antes, para que el aprendizaje tuviera lugar sólo era necesario el encuentro entre alumnos (discípulo) y docentes (maestro) en un espacio de conversación, convirtiéndose en hábito y manteniéndose a lo largo del tiempo. Cosa que en este año pausará.

Hacer escuela

La reclusión llegó para ambos sectores, tanto para la autoridad educativa como para el alumno, y para el cambio del plan de estudios planeado para la “nueva normalidad”.

La respuesta a obtener por parte de los alumnos, y el tipo de acción pedagógica que tendrá que llevarse a cabo para no perder la atención de los alumnos durante la clase, representan un reto para los involucrados en cuestión. Si ya era tedioso pasar dos horas o más escuchando una sesión presencial, a través del monitor, perdiéndose el dinamismo del plumón sobre el pizarrón para afrontándose a una pantalla compartida, resulta más cansado.

Las clases en línea no deberían sugerir un tiempo y una calendarización igual a la que se lleva en el plan de estudios presencial, donde existen las horas muertas y existe un desapego a lo académico; puesto que nos encontramos en la sede de la universidad, pero tenemos un tiempo libre, un tiempo neutro para liberarnos de las cargas que la vida y nuestras condiciones sociales nos ponen en los hombros.

Por otro lado, se encuentran los maestros. Que se han visto forzados a darle un giro de 180 grados a sus formas de enseñar y transmitir conocimiento. La educación en el 2020 se nos presenta hostil y agresiva. Se transmuta de la acción pedagógica de la autoridad (docente) al trabajo pedagógico llevado a cabo de forma individual. Toda acción pedagógica es objetivamente una violencia simbólica en tanto que imposición, por un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural. (Pierre Bourdieu, 1979). Acción formativa que nos pide como prerrequisito, lo que antes era el objetivo de la escuela misma: la motivación, el sentido de esfuerzo y competencia, la autosuficiencia y autonomía.

¿Cómo pretendemos lograr mantenernos unidos y motivados para seguir con los marcos de trabajo y estudio que la situación mundial nos pone hoy en la mesa, sin otra opción a elegir? Entiendo que la escuela como construcción material no es el único lugar en el que se puede aprender y adquirir las herramientas para construir conocimiento, ósea que definitivamente podemos adquirir conocimiento por cuenta propia. El aprendizaje se realiza por un esfuerzo espontáneo y autónomo del alumno, donde el maestro ejerce tan sólo una función de guía amistosa, como ocurre o debería ocurrir en la escuela… Es claro que se puede descubrir por sí mismo, sin sugerencias ni ayudas externas, una verdad; un saber, aunque se trate de una verdad vieja, demuestra la dominación intelectual que se requiere para descubrir aún más saberes (Gramsci, 2007), pues con frecuencia un librepensador tiene más nociones, ideas y saberes dentro de sí que las que un universitario puede llegar a desarrollar, sí y sólo sí la persona en cuestión no ha accedido más allá que al material ideológico de Estado que la universidad le ha proporcionado. Por lo tanto, se puede decir que un librepensador puede llegar a tener más influjo de conocimientos (quizás obtenidos vía empírica) que el producto de una institución académica. Empero, no ha obtenido el mismo tipo de formación y de socialización que la obtenida como universitarios que se presentan al campus, conversa, e intercambia ideas participando en la construcción de lo común: el conocimiento.

Métodos pedagógicos sacados de la manga

Aunque pareciera que estos métodos pedagógicos son “nuevos” para nosotros, la realidad es que no lo son... Pongo la palabra nuevos entre comillas por el hecho de que existen planes de estudio en línea desde mucho antes de la llegada del virus SARS-CoV-2, pues en 1995 la UNAM creó un centro de alta tecnología especializado en la educación a distancia, cuya finalidad era crear una plataforma que pudiera impartir cursos no presenciales que hoy en día siguen en funcionamiento. Me refiero a que son nuevos para nosotros en el sentido que no estábamos preparados para recibir (o impartir) educación en esta modalidad virtual. Es por eso que considero que los programas escolares aplicados hoy en día son anacrónicos a su realidad, pierden su concepto por no plantearse en el espacio para el que fueron diseñados. Proponiendo escenarios utópicos en donde suponemos la posibilidad de cambiar el ritmo de la clase si es que el lenguaje corporal de los alumnos nos comunica que algo va mal, que vamos perdiendo atención; la complicidad al afirmar, aunque sea solo con un gesto, la respuesta del que opina, o en su defecto, la contraargumentación, y la distribución del peso y la tensión que genera tener la atención de todos cuando uno expone su punto de vista y no existe tal respaldo mencionado.

Podría ser casi una paradoja y una contrariedad el sentirnos molestos por encontrarnos en esta posición de negación o de molestia al tipo de metodologías a los que hemos tenido que recurrir para mantener la “sana distancia”. Porque por lo menos a lo que concierne a mi generación (1997) y al estrato social en el que me encuentro posicionada, nos ha tocado estar en contacto con múltiples aparatos electrónicos… Prácticamente nacimos junto con ellos. Empero, siempre tuvimos un lugar neutro (la escuela) que rompía con las desigualdades familiares y sociales donde encontrábamos esa capacidad de “ser otro”. Esa alteridad que nos da la capacidad de saber que, a pesar de nuestras diferencias, todos podemos ser participes en la construcción de lo común… El conocimiento.

La instauración de la escuela unitaria significa el comienzo de nuevas relaciones entre trabajo intelectual y trabajo industrial, no sólo en la escuela, sino en toda la vida social. El principio unitario se reflejará por tanto en todos los organismos culturales, transformándolos y dándoles un nuevo contenido (Gramsci, 2007).

Es en la fase decisiva de la escuela unitaria, en la que se tiende a crear los valores fundamentales del “humanismo” (Simons, 2014), la autodisciplina intelectual y la autonomía moral siendo fundamentales para la especialización de la escolarización profesional, factores que aseguran la integración en la sociedad, reproduciéndola y legitimándola, pero en esta situación. Dislocada; es muy complicado desarrollar esas aptitudes sin las motivaciones y la autonomía que la experiencia misma que la escuela otorga.

Considero como actividad fundamental la práctica para el desarrollo de las teorías. El cómo nos desarrollemos será un indicador para nuestra orientación profesional laboral.

Domesticación de la escuela

Hay que observar que, en todos los países, aunque en distinta medida, existe un gran fallo entre las masas populares y los grupos intelectuales. Y que esto sucede porque incluso el Estado como tal no tiene una concepción unitaria, coherente y homogénea de la situación, por lo que los grupos intelectuales se encuentran disgregados entre estrato y estrato (Gramsci, 2007).

En esta condición de confinamiento, la escuela perdió su carácter público, fue privatizada. Se olvidaron de las disparidades socio-económicas que el país afronta y que claramente nos muestran la situación de los mexicanos: que no todos cuentan con las herramientas necesarias ni el espacio privado en casa necesario para llevar a cabo el aprendizaje, pues en una encuesta nacional del 2018 sobre disponibilidad y uso de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en los hogares, muestra que sólo el 64% de la población mexicana utiliza el internet, pero sólo el 53% tiene en casa.

Aquí la universidad no ejerce ninguna acción unificadora. La dimensión económica y social muestra cómo el único interés de la escuela es la reproducción de jóvenes “preparados” y listos para empezar a laborar (jóvenes certificados), poniendo toda atención en la adquisición de competencias utilizables para el futuro sin importar el desarrollo teórico-práctico del alumno. Sin interés en la continuidad pedagógica y la decadencia situacional que la suspensión del tiempo libre significa, sea el potencial para proporcionar a cada cual, independientemente de sus antecedentes, de su aptitud o de su talento natural, el tiempo y el espacio para abandonar su entorno conocido, para alzarse sobre sí mismo y para renovar el mundo o cambiarlo de un modo impredecible (Simons, 2014).

Deserción escolar: del pupitre al sofá.

Deberíamos informarnos de las escuelas más “avanzadas” para ver qué es lo que se debe de hacer y saber lo que no es preciso hacer pues esta condición de confinamiento representa una realidad institucional más compleja que la que ya existía y con la que se lidiaba recién el año pasado (2019), también marcada por interrupciones, imprevistos y cambios, ausencias y presencias intermitentes ocasionada por agentes externos a la escuela, en su mayoría los factores estaban ligados estrictamente al núcleo familiar. En el 2020, aunado a lo anterior, la calidad de vida que se tiene durante condiciones “pre – apocalípticas”, será intensa en niveles de estrés, psicosis, pánico y discordia, haciendo más probable la deserción escolar, por equis o ye razón; el retraso escolar; la ruptura en el pasaje de nivel educativo al siguiente nivel educativo, etc. generaran más presiones sobre nosotros y nuestras familias. No queda más que ser empáticos los uso a los otros, comprensivos y solidarios. Cimentarnos con valores nos vendría bien.

El habitus espectral.

Cualquiera que haya enseñado en un aula universitaria sabe bien cómo dar cuenta que se formaban amistades ante sus ojos y se constituían pequeños grupos de estudio e investigación, según los intereses culturales y políticos, que continuaban reuniéndose incluso después de la sesión (Agamben, 2020).

El término “universidad” se deriva del latín universitas que significa ‘agrupación, corporación, gremio, comunidad, colegio o sociedad’. Posteriormente fue denominada universitas magistorum et scholarium, que se traduce a ‘comunidad de profesores y académicos’. Las universidades nacieron en Europa a partir de esas asociaciones estudiantiles en donde la vida del estudiante era, ante todo, una forma de vida en la que el estudio y el atender a la escucha de las lecciones impartidas era igual de crucial e importante como lo eran el encuentro y el intercambio de ideas con los demás. Esta forma de vida evolucionó de varias maneras a lo largo de los siglos, fue constante (desde la Edad Media hasta el siglo XX) el auge y el crecimiento de la dimensión social del fenómeno.

El habitus, o sea, las conductas y procesos determinantes y característicos de cada grupo social, que habían tardado siglos en formarse, en el 2020 marcan una pausa. Se terminan de manera abrupta las relaciones sociales presenciales, y el ritmo de vida que se lleva dentro de casa es con el que tendrán convivir por un periodo prolongado de tiempo para sobrevivir. Partiendo de esa premisa, podemos entender que es la escuela la que nos permite acceder a la alteridad, y con alteridad me refiero a esos otros habitus que se relacionan fuera del núcleo familiar.

La “educación en casa” no es, y no puede ser la escuela: porque, precisamente, la escuela es lo que rompe con las desigualdades familiares y sociales, lo que permite acceder a la alteridad (Meirieu, 2020). Nuestra forma de ser, actuar e incluso pensar, cambia de grupo -social e intelectual- en grupo. Mostramos diferentes partes de nosotros en distintos lugares y personas… Nunca expresamos totalidad más que con unos cuántos.

Conclusión

Por el momento, no habrá “casa” más que la propia, estaremos juntos como en un collage dentro de los monitores, pero en realidad no estaremos. Nos “podremos ver” pero no relacionarnos. Es una lástima que lo que Gramsci llama pedagogía moderna, la escuela activa, o sea, la colaboración amistosa entre maestro y alumno; la escuela al aire libre; la necesidad de dejar libre, bajo vigilante, pero no aparente control del maestro el desarrollo de las facultades espontáneas del escolar (Gramsci, 2007), hoy se nos presenta como inexistente. 404.

Espero días mejores y pido perdón por esto a los maestros y maestras que, en condiciones espantosas, intentan volver contra la ideología, contra el sistema y contra las prácticas de que son prisioneros, las pocas armas que pueden hallar en la historia y del saber que ellos enseñan.

Por otro lado, se vuelve a profundizar el rol de las familias en el nuevo escenario de educación virtual, destacando que la familia juega un rol determinante en el proceso de aprendizaje de su hijo. Sin embargo, muchas familias han delegado la educación de sus hijos a la escuela, por lo que se les hace complejo asumir el rol de padres y, a su vez, de mediadores y guías de aprendizaje, pues desde la separación de familia-escuela que se dio a principios del siglo XX la familia dejo de “poseer”, de modo general, las herramientas necesarias para continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje desde los hogares en este nuevo mundo virtual.

Asimismo, permítanme preocuparme, y por lo tanto confesar que apenas sé lo que quedará mañana de las declaraciones intencionales de hoy. Temo que, por la prisa de salir de la crisis, se nos olviden las condiciones en las que entramos en ella y que el regreso a la normalidad sea, un regreso a lo anormal. Algunas voces interpretan que esta crisis supondría un cambio en los sistemas masivos de escolarización, pues se han escrito infinidad de artículos sobre el tema o relacionados a él, pero hay que tener muy en cuenta que teorizar la realidad no sirve de nada si no se lleva a la práctica. De nada nos servirá formarnos como pedagogos si perdemos noción de la multidimensionalidad que la sociedad mexicana representa.

Incorporar las nuevas tecnologías de la información y comunicación al proceso de enseñanza-aprendizaje será uno de los más grandes retos, ya que no basta con estrategias momentáneas. Se requiere un proceso de transformación desde sus bases, por ende, se vuelve necesario promover una nueva etapa de “reencantamiento” social y educativo. Una renovación de las estrategias metodológicas para los procesos de enseñanza-aprendizaje en donde se comprenda, que no se puede aplicar una metodología presencial en una realidad virtual, sin correr el riesgo al fracaso.

Permitámonos hacer una nueva escuela.

Bibliografía

Agamben, G. (23 de 05 de 2020). Artilleria Inmanente. Obtenido de https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=1514


Dussel, I. (2020). Práxis Educativa. Obtenido de https://revistas.apps.uepg.br/index.php/praxiseducativa/article/view/16482/209209213513


Gramsci, A. (2007). La alternativa pedagógica. Ciudad de México: Distribuciones Fontamara, S.A.


Meirieu, P. (18 de Abril de 2020). Movimiento Cooperativo de Escuela Popular. Obtenido de http://www.mcep.es/2020/04/18/la-escuela-despues-con-la-pedagogia-de-antes-philippe-meirieu/?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=facebook&utm_source=socialnetwork&fbclid=IwAR3RmLdY_VpKaxFzCBgaOdIFo2dAnzJDq9AC3RODkX2yOeUwtP1WFm8nDkc


Santoni, A. (2000). Milenios de sociedad educadora. Naucalpan de Juarez, Estado de México: Educación, voces y vuelos.


Simons, J. M. (2014). Defensa de la escuela, una cuestión pública. Bueno Aires: Miño & Dávila.


Althusser, L. (2014). Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado. Grupo Editorial Tomo. México.


Bourdieu, P. y Passeron, J. (1996). La Reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Distribuciones Fontamara. México.

 
 
 

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