Vomito Verbal #17 "De eso que sobra y que nadie añora"
- Jimena Castroparedes

- 1 abr 2023
- 2 Min. de lectura
He de aceptar, y no lo lamento, que no me agrada la compañía de nadie al fin de las cuentas. Que a pesar de mi desafortunado sentimiento sobre sentir el necesitar estar con alguien en cada siempre sólo para pasar el rato porque pasarla conmigo misma sería fatal. Me resulta dolorosa la respuesta a la incógnita de mi vida y al motivo de mi codependencia.
Sabiendo que ni me va ni me viene la compañía de todos esos, estos y aquellos. Van diez años, por decir menos, desde que no paso un día sin tener contacto con alguien con quien no me interesa entablar una plática. Ni hablemos de una relación, sea cual sea. Y que por hipocresías laborales y de convivencia y conveniencia social he tenido que abordar. Cansada estoy de todas esas micro-relaciones que, por más "llena de valor" que esté, poca sensación me causa y poco valor le agrega a mi vida.
Parte de mi terminando el día laborado iría a enclaustrarse en mi cuarto para nunca más, en lo que reste de ese día, salir de ahí. Dando señales de vida nulas a quienes más aprecio; faltando en el mapa de los que no logran ni lograran mover ni un pelo de mi cabeza en su paso paralelo al mío en esta vida, aunque con curvas de aprendizaje, lineal.
La contraparte y mi antítesis es la urgencia de sentir saciado el vacío que me causa estar lejos de personas que causen movimiento y ruido en mi alrededor. Es como si los necesitase hasta que me fastidiasen. Porque las cosas han de ser como yo quiero y cuando yo mande. O siempre he querido eso aunque mi lema sea entender que "Nada Es Como Quiero Y Es Mejor Así"... Tal cual funciona un apagador de luz. Ahorita si, al rato quizá sí, también. Pero en cualquier y repentino momento ya no querré y ya no tendré herramientas ni verbales ni subjetivas para poder hacerles saber que ya no les necesito más al frente mío. Tanto mi relación con eso, ello y esto se rompería. Y por más que me de a explicaciones con frutas y canciones, no podré darme a entender y estaré, por fin y sin querer donde quiere estar aquella primera parte de mí que les platiqué.
Parece ser y dicta mi autodiagnóstico que mi cuerpo no comprende lo que es el estar "solo" (en soledad), pues como muñeca de trapo he andado, de mano en mano, de boca en boca, de cama en cama.
Así como Lola...
En fin, agradezco su compañía y su tiempo, no me lo tomen a mal.
La vida; mi vida, sin ustedes no sería.
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